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miércoles, 23 de septiembre de 2009

EL TANGO DANZA NO ES MACHISTA



APRENDAN A BAILAR TANGO



Leyendo notas  sobre  la danza  del tango me he sorprendido,  puesto que en muchos sitios  he encontrado  comentarios  sobre el machismo del tango danza. ( erroneos)
En mi humilde opinión  digo que los hombres y mujeres que sostienen que el tango danza es machista , se debe  a que no saben bailar!!!!!!!!!!!!!!
En mi experiencia de bailarín  he notado que tampoco  gran parte de las  mujeres  que bailan saben disernir  el no machismo del tango danza.
Esto a que se debe?
Como docente debo decir que el tango danza  mas  allá  de la técnica corporal y de las sutilezas que cada profesor transmita a sus alumnos, en escencia,  es una danza  sensual en que los dos que la bailan deben generar espacios y propuestas.
es decir, que cada hombre y cada mujer en una pareja de baile deben generar propuestas y espacios  para que el / la   otro  / a  desarrolle  su danza.
Obviamente basado en la improvisación  y el profundo conocimento de la técnica del baile , del traspaso del peso corporal, del sentir al compañero / a, sentir la musica que se está bailando y poder entonces desarrollar un paso o figura como comunmente se los identifica.
Esta improvisación resultará imposible si no se conoce,  se ha estudiado  y practicado el tango danza  en profundidad.
Por lógica,  el paso de los años en el baile con permanente capacitación  y una apertura mental y sensitiva a lo que debemos sumar el oído para los tiempos musicales y la captación de lo que  cada tango transmite en sus notas,  todo esto hará  que podamos comenzar a bailar con mayor sentimiento  y poder transmitirlo a nuestro compañero / a      o   aquellos  que  nos ven bailar.
Refiriendome exclusivamente al baile no machista  basado en la improvización, digo, que es necesario contar con una buena técnica de tango danza, es decir, buen eje, buena pisada, buen control del peso propio, saber la no invasión del espacio del compañero / a    para no sacarlo de eje, saber girar, etc etc.
A lo que hay que sumarle lo más importante  saber sentir  que nos está indicando el otro cuerpo  con quien estamos bailando,  de allí que es necesario tener buen conocimiento de la técnica, sino  jamás sabremos interpretar que es lo que nuestro / a  compañero / a  quiere  hacer.
Pero volviendo al tema del machismo,  se debe  a que como la mayoría  de las  mujeres se dejan llevar puesto que no saben improvisar, hacen que siempre el hombre sea el que manda en la pista de baile  y de allí proviene que el tango es machista
Pero también  puede ocurrir que muchas  mujeres  SI  saben improvisar y se encuentran con que la mayoría de los hombres no saben que hacer ante una situación como esa, por que estan acostumbrados a mandar  y no esperar ni recibir  la propuesta de la mujer,  que cuando sucede  suelen quedar desolocados.
Lo que indica que la mayoría de los hombres  y mujeres que transitan por las milongas  NO SABEN BAILAR
Sin contar de los codigos milongueros y de respeto dentro y fuera de una pista de baile   QUE NADIE  RESPETA.

Puedo decir entonces, en mi humilde opinión, que para bailar el tango  hay que sentirlo, saberlo tansmitir, saber seguir lo que el cuerpo y el alma nos indican, bailar musicalmente  y respetar  a nuestro / a  compañero / a  y a  los  códigos  y técnicas  del Tango Damza

Espero que sepan disculparme si alguno de los que leen este artículo se sienten ofendidos  o peor!!  identificados!!!!!!

Saludos cordiales
Tangamente!!!!!!!!!!!!!

lunes, 21 de septiembre de 2009

APRENDER TANGO CUESTION DE CLASE

E s curioso comprobar cómo la reciente multiplicación de lugares donde aprender tango (excluyendo en este caso el baile) obedece tanto a su auge como a su crisis estructural. Un relevamiento efectuado en distintas escuelas, institutos y conservatorios porteños da cuenta de un interés que no existía años atrás.

Al mismo tiempo, esta saludable proliferación académica es el síntoma de una carencia: hay que "construir" músicos de tango porque la práctica tanguera no está "naturalizada" en el sentido en el que se podría entender, por ejemplo, el surgimiento espontáneo de las bandas de rock. La analogía no es antojadiza: en la década de 1920, Troilo necesitó sólo unos pocos meses de estudio con un profesor de barrio para, a los once años, debutar en el Cine Petit Colón de Córdoba y Laprida. Pugliese, a los nueve, se metió en un conservatorio barrial y luego se especializó con los maestros Vicente Scaramuzza y Pedro Rubione. Ambos, sin embargo, crecieron con el tango, bebieron directamente de él y lo transformaron con el peso de sus personalidades, haciendo uso de una autoridad pedagógica que llega hasta nuestros días.

El recorrido por los lugares de enseñanza actuales traduce la diversidad de inquietudes e intenciones de los músicos a la hora de abordar el tango. Refleja, de algún modo, el prestigio creciente del género en los ámbitos académicos y, por otra parte, la más prosaica -aunque irreprochable- "salida laboral" que se intuye y se promete detrás de varios intentos de "especialización".

La Orquesta Escuela de Tango de Buenos Aires, el Instituto de Formación Autoral de SADAIC, el Liceo Superior del Tango (perteneciente a la Academia Nacional del Tango), la Escuela Argentina de Tango, el Collegium Musicum, la Cátedra de Tango del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, la Escuela Popular de Música del SADEM, son algunos de los escenarios donde se capacitan futuros intérpretes y compositores.

Ignacio Varchausky, contrabajista de El Arranque, es el alma mater y coordinador de la Orquesta Escuela dependiente de la Dirección de Música de la Secretaría de Cultura, y cuenta que el proyecto nació, hace unos años, como una suerte de reflejo de lo que él no tuvo. "Yo hice por las mías lo que ahora está haciendo la Orquesta Escuela. Agarraba la guía, llamaba a los maestros, les preguntaba cómo hizo este arreglo, cómo compuso tal tema, me leí todos los libros que pude, iba al mercado de pulgas, me juntaba con coleccionistas".

La Orquesta Escuela, entonces, funciona como catalizadora de una esencia que sólo es heredable por transmisión directa. Dirigida por Emilio Balcarce, y entre los ejes pedagógicos se destaca el desfile rotativo de grandes maestros. Varchausky señala que la agrupación tiene tres ejes: "el primero y fundamental tiene que ver con trabajar siempre en el atril, con los maestros que tocaron los respectivos estilos que se enseñan. Esto es, la transmisión oral directa. No en un aula. Otro eje es trabajar con material original, para lo cual hicimos un trabajo tremendo de rescate y búsqueda, que continúa. Y el tercer eje tiene que ver con el objetivo. Lo que queremos es generar colegas. Que estos estudiantes, algunos avanzados, otros profesionales de otras músicas, terminen tocando al lado nuestro".

En el equipo de trabajo no hay "profesores de música" en el sentido convencional del término. "La realidad es que casi ninguno tiene experiencia ni dotes docentes. Como trabajamos con 50, 60 Maestros, es parte del trabajo del equipo que integra la orquesta codificar lo que ellos nos muestran y transmiten. Que llegue eso que los maestros saben sin saber que lo saben. Lo que nosotros hacemos es apropiarnos de esa información y compartirla". La Orquesta (en rigor, son dos orquestas) tiene en estos momentos 30 alumnos. Entre ellos, una belga, una estadounidense, una suiza, una israelí, un colombiano y un mexicano. Son dos años de estudio. A grandes rasgos, en el primero se ven los estilos orquestales más significativos. En el segundo se recibe a directores invitados que aportan sus propios arreglos, a los que deben adaptarse los estudiantes. No se cobra arancel alguno. Como contrapartida, la Orquesta actúa regularmente en distintos escenarios.

Nicolás Ledesma dicta la cátedra de piano en la carrera de tango del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla. Su experiencia no sólo está ligada a su condición de profesor (en la que se desempeña desde hace 15 años) sino al privilegio que vivió como alumno: su maestro de tango fue Horacio Salgán. Ahora Ledesma reconoce que sus propios alumnos sueñan -algunos lo hacen más explícito que otros- con absorber, por carácter transitivo, la sensibilidad y la técnica de Salgán. Tarea muy difícil, sin duda. "A los 18 años estudié con Salgán. Era 1985. En esa época, si quería estudiar tango en algún lugar, no había nada. Entre los tres cursos tengo unos quince alumnos. Todos chicos jóvenes, de 20 años, más o menos. Nada que ver con la generación mía. Cuando yo era adolescente, era vergonzoso tocar tango. Soy de La Pampa; cuando vine acá y armamos el Sexteto Sur, me acuerdo que Walter Castro me decía que el bandoneón lo tenía que esconder. Eso cambió muchísimo. Hoy tocar bien el tango da prestigio. Para mí enseñar fue primero una alternativa, después me empezó a gustar y ahora es como una necesidad de que el género se conozca. Quiero que la gente toque lindo el tango, que se mantenga el estilo".

La cátedra de Tango y Folklore en el Manuel de Falla es fruto de la obsesión educativa de Juan Falú, que propuso el proyecto a la Secretaría de Cultura de la Ciudad. La carrera, que se dicta desde hace tres años, es de Ciclo Superior. Enseñan, entre otros, Carlos Moscardini, Roberto Calvo, Fabián Bertero y Pablo Mainetti. Los estudiantes se reciben, tras cuatro años, de "instrumentista y arreglador de música popular". Ledesma sintetiza: "el enfoque es muy práctico. Como viene gente que ya sabe tocar su instrumento, lo que tratamos de transmitir es, más que nada, la vivencia tanguística".

El Instituto de Formación autoral de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores) no da título sino certificado de estudio. Es gratuito y no requiere para el ingreso de conocimientos musicales previos. Se enseña música popular en general. "Pero tango y folklore son los géneros que más convocan", admite Egildo Briguori, el coordinador administrativo del instituto. "Antes era una escuelita de música. Venían jubilados, gente que quería ocupar su tiempo. Después nos dimos cuenta de que había que jerarquizar la enseñanza, darle otro contenido, y empezaron a venir muchos jóvenes", señala Briguori. Suelen arrancar el año unos 500 alumnos y lo terminan alrededor de 150. "Muchos creen que es fácil, que vienen, aprenden, do, re, mi y salen aprendiendo a componer. Nuestros profesores son exigentes". Entre los profesores puede mencionarse a Osvaldo Montes (lectura y escritura musical), Juan Carlos Cirigliano (armonía y composición) y Néstor Marconi (curso complementario de bandoneón). El coordinador enfatiza el objetivo del instituto, consustancial al espíritu y la razón de ser de SADAIC: "Lo que nosotros queremos es formar autores".

El ensayista y poeta Horacio Salas, que enseñó en la Academia Nacional, dice que se estudia más el tango "porque desde el exterior marcaron el camino. Los argentinos somos así. Hace unos años estuve en un congreso en la Universidad de Berlín, sobre tango y literatura. Había profesores de todas las universidades de Europa y los EE.UU. hablando de tango, mientras que la UBA (Universidad de Buenos Aires) no le presta atención. Pero como ahora se siente que el tango es bien visto afuera, hay como un efecto de contagio". También a nivel teórico, Oscar Del Priore tiene una dilatada experiencia pedagógica. En 1991 canalizó "tantos años de conferencias, libros, programas de radio" en una experiencia que quedó a mitad de camino: la Universidad del Tango. Hoy funciona una versión acotada de aquél proyecto, el Centro Educativo del Tango (dependiente de la Secretaría de Educación porteña), que dicta dos carreras: Historia del Tango y Tango-Danza. Del Priore enseña ahora en el Liceo Superior del Tango, dependiente desde 1995 de la Academia Nacional del Tango. "Dicto la materia 'Distintos tipos de tango, vals y milonga', que incluye también ranchera, candombe, es decir, todos los géneros que entran en la orquesta de tango. Y lo ilustro con buenas grabaciones". La carrera está constituida por 24 materias, que se pueden terminar en el transcurso de tres años. "No soy demasiado exigente. Lo que quiero es que los jóvenes aprendan. Ellos no buscan un beneficio económico con ese título". Del Priore también da clases en el IUNA, desde hace tres años: "Tango y literatura" y "Tango y música". "Antes la gente vivía el tango, aprendía a bailar bailando, y a tocar tocando. Un pibe que estudiaba Bach, salía tocando tango. Ahora el interés se manifiesta de otra manera, y se estudia el tango. Está muy bien. A mí me gustaba más antes, que surgiera espontáneamente. La gente que va a aprender le gusta el tango, pero por ahí no reconocen a Troilo de Biagi, a Pugliese de Di Sarli. El oído no está entrenado. Antes se escuchaba tango por la radio todo el tiempo. Yo creo que se puede enseñar historia del tango, se puede enseñar a bailar, pero lo más difícil es enseñar a tocar. Para los que vienen del conservatorio es más fácil tocar Piazzolla que Agustín Bardi, porque está 'mejor escrito'. El que descubre a Bardi le cuesta, porque aquellos temas delegan mayor responsabilidad al que interpreta".

En la Escuela Popular de Música del Sindicato Argentino de Músicos (SADEM), se añadieron orientaciones a la currícula. El músico Armando De la Vega, director de estudios del instituto, destaca que "tango" y "jazz" son las más requeridas. La del ISMP (Instituto Superior de Música Popular), dependiente del SADEM, es una carrera terciaria, que se cursa de tres a cuatro veces por semana y que después de alrededor de tres años, otorga el título de Intérprete Superior en Música Popular, con orientación en tango. Estudiar allí cuesta, en promedio, 250 pesos por mes y hay un examen de ingreso que garantiza un piso de nivel técnico de todos los que ingresan. Según De la Vega, "El concepto que nos rige es que todos los profesores, excepto los de las materias humanísticas, sean músicos en actividad. Es un principio casi ideológico. En general, los chicos llegan sin conocer de tango. Cuando empiezan a tocarlo ven que lo que se difunde del género no siempre es lo más noble y lo más lindo. Lo importante es no enseñar con fundamentalismo. No transmitirles, ‘lo único que existe es tal cosa'. Si pueden aprender Al Di Meola y Grela, fantástico".

La Escuela Argentina de Tango, en tanto, funciona en distintas sedes: el Centro Cultural Torquato Tasso, el Centro Cultural Borges, el Teatro de la Comedia. Pasan por allí de 800 a 1000 alumnos por semana, según señala Octavio Maroglio, su director ejecutivo. Desde 2002 se enseña instrumentos afines al tango, canto y danza. El arancel arranca desde los 15 pesos mensuales, para las clases grupales. "Lo principal a nivel académico es que buscamos nuclear los referentes de cada estilo, sin imponer una línea académica. En nuestro cuerpo docente hay representantes de escuelas diversas. No queremos una sola línea determinada. Entre otros, forman parte del plantel docente Néstor Marconi, Héctor Mele, Pablo Agri, Leonardo Marconi, Nicolás Ledesma, Aníbal Arias, Analía Rego, Sergio Rivas y Oscar Ferrari. "Hay mucho público de entre 20 y 35 años. Y la segunda franja corresponde a la gente que tiene entre 40 y 55. Son hombres y mujeres que, cuando eran adolescentes se formaron con el rock y ahora, de grandes, se empiezan a acercar". Entre las actividades paralelas está el Seminario Tango Industria Turístico Cultural, enfocado hacia estudiantes de turismo.

El recorrido termina en el Collegium Musicum, un centro tradicional en la enseñanza de pedagogía musical infantil, que desde abril de 2004 incorporó una escuela de tango. Su director, Gabriel Menéndez, subraya que: "el objetivo no es tocar el instrumento (en el Collegium, además de los instrumentos tradicionales se enseña saxo, flauta y clarinete) sino especializar estilos, para perfeccionarse. Lo que buscamos es profesionalizar gente. Darle técnica de interpretación y repertorio. Que cuando salgan de acá estén aptos para trabajar, ya sea en una orquesta o como acompañantes de un cantante, o para armar un dúo o un trío. Por eso no trabajamos una materia que se llame lenguaje musical o audioperceptiva, suponemos que el que viene tiene un manejo de lectura musical". Las clases son individuales (cuestan entre 105 y 120 pesos por mes) y la carrera dura, como mínimo, dos años. El programa de estudios incluye clases intensivas para estudiantes del exterior.

Casi todos los músicos y docentes consultados reconocen que la diversidad enriquece (buena parte de la generación que está tocando profesionalmente en estos momentos tuvo como única alternativa a la Escuela de Música Popular de Avellaneda), pero algunos temen que en la vorágine del "mercado académico" se pierda el eje de la excelencia. Dentro de diez años (un poco más, un poco menos) se conocerá el alcance y los resultados de este creciente interés por aprender y por enseñar tango*

miércoles, 16 de septiembre de 2009

2 anécdotas de Carlos Gardel


Les escribo 2 anécdotas de Don Carlos Gardel " El Maestro " , que son conocidas de boca en boca, se suponen que son ciertas. Obviamente yo no las viví en persona, solo las transmito.
Espero les gusten

" El hecho de que Gardel en oportunidades no pronunciara la N en algunas canciones y la trocara por R obedecía a los medios rudimentarios mecánicos de grabación de los discos: con la energía de la propia voz se hacia vibrar una membrana que hacia incidir una púa en una rosca sin fin que grababa sobre el disco matriz de pasta. La voz era conducida desde una bocina donde el cantor de esos tiempos introducía prácticamente toda la cara y un caño la llevaba hasta la púa. Eso hacía necesario consonantes fuertes, ya que las débiles no alcanzaban a dejar la huella en el disco. Targo en vez de Tango se debe a eso y no a un defecto de pronunciación como han llegado a afirmar algunos de sus biógrafos. "


"Esta anécdota fue corroborada por Francisco Canaro y por Cátulo Castillo. En Barcelona (aunque Canaro escribió que fue en Madrid), parece que el Zorzal se hacía lustrar los zapatos siempre por el mismo muchacho. Una tarde, bajo el bronceador sol de la Hispania, Gardel chifló despreocupadamente el comienzo del tango "Silbando" con la misma melodía que se aprecia en las dos grabaciones que dejara. El lustrabotas quedó extasiado.
-¡Qué bien silba, señorito don Carlos!
-Ma' qué silbo... Es un pito, pibe...
El muchacho aprovechó la confianza que le regalaba Gardel para preguntarle:
-Dígame usted... Perdone la curiosidad... ¿Qué se coloca en el cabello, para tenerlo así de reluciente y bien peinado?
El Zorzal se juzgó humorista y le contestó:
-No se lo batas a nadie... ¡Dulce de membrillo! Probalo, es un fenómeno.
-¿Jalea, dirá usted?
-Eso es, Jalea. Pero tiene que ser de la buena.
A la tarde siguiente volvió Gardel por la parada del lustrabotas. Tenía el pelo que parecía un caso morocho, a lo Louise Brooks.
-¿Viste, pibe, qué bien te queda? ¡Parece que me hiciste caso!
-Sí, señorito, es verdad... Pero debe de haber algún misterio, porque a usted las moscas no le hacen nada, y en cambio a mí... Vea... ¡No me dejan vivir! "

Saludos Tangamente!!!!!!